Por Jorge Téllez
24 agosto 2011
22 agosto 2011
Contar
Soy un experto en literatura y tengo que decirte que, hasta aquí, no hay nada literario sobre ti
"Stranger than Fiction" (2006)
Apunta Truman Capote en su Música para camaleones, “Entonces, un día comencé a escribir, sin saber que me había encadenado de por vida a un noble pero implacable amo. Cuando Dios le entrega a uno un don, también le da un látigo; y el látigo es únicamente para autoflagelarse”. Literatura, periodismo, poesía. El género es nimio cuando la narración se lleva por dentro.
Al escribir, por mucho que se trate de ser fiel a la memoria, siempre se terminará componiendo una representación de la realidad. Porque, aunque el periodista se jacte en las bondades de su objetividad, lo cierto es que basta con contar un hecho para adulterarlo.
En ese sentido, el periodismo y la literatura tienen relaciones controvertidas. Cuando el primero peca de creatividad, se le acusa de literario, subjetivo poco eficaz para los fines informativos que debe tener; y cuando una novela abandona el seno de las figuras literarias, para dar paso a la concreción periodística, los cargos en su contra evidencian su nulo valor estético.
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| Ilustración: Julien Pacaud |
Apunta Manuel Blanco (1998) “las más de las veces, tanto las limitaciones como las dificultades de la escritura periodísticas son inventos o meras suposiciones que la experiencia no confirma”. Aferrarse al culto monstruoso de los hechos, es colocarle una camisa de fuerza a la actividad periodística.
Los lectores de periódicos suelen reinventar el pasado y sus personajes, así como los consumidores de novelas archivan imágenes, citas, personajes, todo, porque las historias tienen algo en común: figurarse una realidad.
Es aquí donde entra la antiquísima confusión entre realidad y ficción. Dice Daniel Gerber en su ensayo “Ficciones de verdad” (El laberinto de las estructuras, Siglo XXI, 1997), “la verdad se dice en una estructura de ficción, pero la ficción en sí misma no dice la verdad sino cuando se produce el encuentro fallido con lo real que en ella no llega a designarse”.
El periodista no traslada la realidad a ninguna parte, sólo la representa en el papel; no en vano la idea de periodismo como máscara y alegoría. Tal punto puede no más que resaltar la- no reciente- fe en las proliferaciones imaginativas de lo real; La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa o La reina del sur de Arturo Pérez Reverte, acaso lo confirman.
Referencias
Capote, Truman. (2008). Música para camaleones. 11ªed. España: Anagrama.
Blanco, Manuel. (1998).”El periodismo entre las patas del periodismo” en Cultura y periodismo: una reseña literaria. México: Daga
Gasque, Margarita (1997). “Ficciones de verdad” en El laberinto de las estructuras. México: Siglo XXI,
14 agosto 2011
06 junio 2011
29 mayo 2011
Cinismo
El Cinismo define nuestra manera de ver al cine. Nuestra premisa editorial: ensayar diversas rutas para ver al cine como arte. Queremos abrir interrogantes, mediante un lenguaje desenfadado, antes que imponer “verdades” indiscutibles sobre la esencia de la pantalla grande...
01 mayo 2011
Sobre el futuro del libro...
El escritor español Arturo Pérez Reverte declara con exquisita indiferencia :
“Hace tiempo que me preguntan por el libro electrónico. Qué opino y cómo veo el futuro, la desaparición del papel, los formatos clásicos y demás. Siempre respondo lo mismo: me da igual, porque yo escribo lo que va dentro. Mi trabajo es ocuparme del contenido: contar historias y que la gente las lea. Del soporte se ocupan otros.”
Sin embargo el escritor y filósofo italiano, experto en semiótica, Umberto Eco sí parece preocupado en discurrir un tema por demás discutido: el futuro del libro.
Evolución tecnológica: almacenar más información en menor espacio, posibilidades de consultas rápidas y eficaces. Eco y Carrière señalan sus desventajas: ineficiencia producto de la inmediatez tecnológica con la que un gadget supera a otro, altos costes, la temida quiebra informática.
Aquí, es cuando el libro tradicional entra en juego, cuando se vuelve fortaleza de la memoria, centro de saber y conocimiento –reivindicación del papel protagónico que tenía hasta hace unos siglos-.
La computadora a pesar de contar con nuevas herramientas digitales para leer un libro, aún no sustituye y jamás lo hará a un libro impreso. La comodidad, el fácil transporte y lo económico son factores fundamentales para que le libro no sea borrado, ni sustituido por ninguna aparato tecnológico.
Eco expone que las computadoras son una forma de alfabetismo, ya que la lectura dentro de una pantalla resulta cansada, difícil y poco fiable. A pesar de que el Internet obliga a la constante lectura de información, no se puede comparar a las invariables horas que se necesita para leer un libro.
El hipertexto, que usualmente se utiliza en el Internet, supone para Eco una suplantación del diccionario común y corriente. Ahora los hipertextos resultan diccionarios infinitos y con constantes actualizaciones gracias a que cualquier persona puede agregar conceptos o definiciones. Como ejemplo, el portal Wikipedia.
Carlos Fuentes se una a la homilía de Reverte autor de la famosa novela La reina del sur, y dice “No uso el Internet, ni aun la computadora. Yo escribo como en el siglo XIX, como Balzac […] Es muy difícil amar a una pantalla, porque es sólo una forma de onanismo”.
Pero si Reverte y Fuentes comparten el entusiasmo que Eco mostrará en la reapertura de la biblioteca egipcia de Alejandría allá en 2007, al declararse uno de esos de los que “todavía creen que el libro impreso tiene futuro, y que cualquier temor respecto de su desaparición es sólo un ejemplo más del terror milenarista que despiertan los finales de las cosas, entre ellas el mundo” existe un lado opuesto, para el que esta declaración no es más que un guiño romántico de un erudito sumido en la añoranza del ayer.
Los partidarios de la decadencia del libro impreso enaltecerán al libro digital por sus cualidades de difusión, distribución y bajo costo de edición, por la presunta –palabra tan de moda en el actual léxico mexicano- libertad de publicación, por las posibilidades de creación –poética y ficcional principalmente- que ofrece.
El eterno dilema. La polarización del libro; la inocua fetichización de la socialización del conocimiento, de la cultura.
La confluencia entre métodos de lectura, entre edición tradicional y digital es evidente, pero como Jean-Claude Carrière (2010) sentencia en el la obra Nadie acabará con los libros “no hay nada hay más efímero que los soportes permanentes”.
Así, Eco no ve cercano el fin de los libros, considerar su muerte es reconocer una broma infantil de la historia moderna, y sí, como Pérez Reverte dice:
“…quien crea que esa trinchera extraordinaria (de libros), su confortable compañía, la felicidad inmensa de acariciar lomos de piel o cartoné y hojear páginas de papel, pueden sustituirse por un chisme de plástico con un millón de libros electrónicos dentro, no tiene ni puta idea. Ni de qué es un lector, ni de qué es un libro.”
Referencias
Eco Umberto y Carrière Jean-Claude. 2010. Nadie acabará con los libros. Lumen: España
Arturo Pérez Reverte “Leer con luz de luna” XL Semanal (digital), Noviembre 2010, número 1203
Carlos Fuentes "Internet, el escritor y el Tercer Mundo", El País Digital, 21 de octubre de 1998.
Emiliano Martínez, “Una mirada hacia el futuro de la edición”, en: Congreso Internacional del mundo del libro, Fondo de Cultura Económica, México, 2009, p. 43-53.
Umberto Eco, “El futuro del Libro”, en Revista Libros de México, 8 p.
Umberto Eco “Los libros y las tecnologías digitales” (conferencia) Traducción: Sergio Di Nucci. 1º de noviembre 2007, con motivo de la reapertura de la Biblioteca de Alejandría.
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